lunes, diciembre 19, 2005

Bailarás con un Robot

Ver el futuro debe ser una virtud cuando menos conveniente, aunque no exenta de visiones aterradoras. Presenciar el futuro es otra historia.

Hace poco me pasó. Estuve unos diez minutos frente a frente con el futuro.

Fue durante la presentación del local del SonyStyle Cabildo, hace un mes. Como remate de los discursos y demostraciones, se hicieron presentes en el escenario dos bailarines. Pequeños. De menos de un metro de estatura. Quizás setenta centímetros. No eran niños, sin embargo.

Eran dos robots.

Sony los llama QRIO (por curiosity, curiosidad) porque, al revés que un robot industrial, estas pequeñas maravillas reúnen información del entorno a medida que se mueven en el mundo, pueden reconocer voces y rostros y, a grandes rasgos, se los define como robots hogareños para entretener y entablar relaciones con las personas. No fabrican coches ni desactivan bombas. Lo que hacen es andar por ahí, interactuar con la gente y hacer amigos.

Que un robot se haga amigo de alguien es materia de la ciencia ficción, y en este aspecto R2-D2 ha demostrado sobradamente que no le hace falta el frondoso menú de actividades antropomórficas de los QRIO para ganarse nuestro corazón. El Arturito de la Guerra de las Galaxias es poco menos que un secarropas que silba. Y, para mí, es adorable, además de un héroe completo.

No obstante, los de Sony no tienen casi nada que envidiarle al diplomático y dorado C-3PO. Esa noche, cuando empezó la música, hicieron cosas difíciles de creer. Bailaron como personas. No como robots. Bailaron incluso sobre un pie. Bailaron con todo el cuerpo.

Luego, en una demostración menos rutilante, pero definitivamente con más impacto, uno de los expertos empujó a uno de los QRIO y lo hizo caer de espaldas. La criatura (permítame que no lo llame máquina) primero se estiró por completo, hizo un silencioso chequeo de sus sistemas, y luego se puso de pie. Sin esfuerzo y sin tropiezos.

La tecnología detrás de estos dos bailarines incluye demasiados componentes para darles un detalle exhaustivo aquí. Puede el lector ver presentaciones y videos en www.sony.net/SonyInfo/QRIO/top_nf.html

Para mí, el show no fue una revelación del futuro, sino una manifestación cabal. Si a poco menos de un cuarto de siglo del lanzamiento de la PC hemos sido capaces de crear estos sujetos artificiales, la robótica personal está ya al alcance de la mano.

Veremos, con el tiempo, qué opinan al respecto los robots. Aunque, me imagino, para eso sí falta bastante.

Por Eduardo Dahl - La Nación